La obesidad infantil

La obesidad infantil

La obesidad a nivel psicológico se considera un trastorno alimentario, pues no implica simplemente un exceso de kilos sino unas conductas y actitudes inadecuadas frente a la comida.

El tratamiento de la obesidad infantil es diferente al del adulto. Con los niños es imprescindible la colaboración de los padres. Los niños aprenden imitando a sus mayores y toda la familia debe cambiar costumbres. No podemos pretender que el niño cambie sus conductas si no las cambian además los otros miembros de la familia.

La actividad física es crucial en cualquier menor y adolescente, el movimiento y el deporte los ayuda a desarrollarse y a crecer adecuadamente, no solo en el plano físico sino también en el plano psicológico.

Es importante introducir a los niños en las actividades físicas progresivamente y a medida que el niño o adolescente vaya acostumbrándose, programar el siguiente paso. Tu hijo necesita tiempo, y los mejores resultados se obtienen comenzando de forma suave pero continuada: un poquito de ejercicio pero todos los días o una sola actividad deportiva una vez por semana hasta ir aumentando gradualmente, si no el niño puede cansarse o agobiarse

Aquí os dejamos una orientación sobre el número de horas aproximadas que los niños deben pasar moviéndose:

  • Menos de dos horas diarias: tele, computador, videojuegos.
  • 2 veces a la semana: algún deporte o baile (futbol, salsa, baloncesto, tenis, karate…)
  • De 3 a 5 veces por semana, durante una hora o más: nadar, patinar, jugar en el patio con otros niños, cicla, juegos de pelota, correr…
  • Diariamente, durante una hora como mínimo: ayudar en tareas del hogar (pasear al perro por ejemplo), ir caminando a cualquier lugar, subir escaleras en vez de elevadores, jugar al aire libre…

Aquí está la oportunidad de llevar una vida más saludable y beneficiarnos todos de los cambios que deberemos introducir en la vida del niño o adolescente.

Hay tres pilares básicos para ayudar a que el menor no desarrolle, mejore o cure su obesidad y son:

  • Actividad física.
  • Alimentación saludable.
  • Cambio de conductas.

Aunque la mejor información sobre la alimentación nos la podrá facilitar un pediatra, endocrino o nutricionista infanto-juvenil, hay consejos útiles que nos ayudarán a prevenir y mejorar el sobrepeso, tales como:

  • No obligar al niño a comer. Anímele a probar diferentes alimentos y a que coma cantidades adecuadas.
  • Establecer el hábito de desayunar.
  • Evitar que tomen refrescos, gaseosas y bebidas azucaradas industriales. 
  • Por la noche, alimentación ligera, y por lo menos una hora antes de irse a dormir.
  • Conviene hacer 4-5 comidas al día y no picar entre horas.
  • Intente que los niños tomen verduras de diferentes colores en los platos y jugue con ellos a que adivinen formas, colores, nombre de la fruta…
  • Procure comer en familia, sin televisor, fomentando la comunicación y enseñando al menor a masticar, comer despacio, modales en la mesa, etc…
  • Es conveniente que los niños tengan su lugar de comida: su mesa, su silla adaptada, sus cubiertos si es muy pequeño...
  • Horarios fijos para las comidas.
  • Poca cantidad en el plato y si quieren repetir que lo haga bajo su supervisión.

En los cambios de conductas, los padres podemos hacer mucho, pero es mejor contar con la ayuda de un psicólogo, él nos ayudará a entender y aplicar las nuevas conductas y valorará si además el menor necesita tratar otros problemas asociados a su enfermedad (complejos, ansiedad…). En múltiples ocasiones, si no se trata el problema psicológico de fondo que está ocasionando la obesidad, de nada servirán las dietas ni el actividad física. 

Mientras le dejamos unas pautas que esperamos le sirvan de ayuda.

  • Que el menor venza su ansiedad y abatimiento hablando de lo que le ocurre o distrayéndose con algún juego a saliendo por ahí, nunca recurriendo a la comida.
  • Dar premios al niño mediante mensajes positivos cada vez que sigue la dieta o realiza alguna actividad física: muy bien hijo, sé que te cuesta pero ya verás que vas a sentirte más ágil luego…
  • No utilice dulces o golosinas como premios o su retirada como castigo.
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